sábado, 5 de diciembre de 2009

brotándome

Desde aquélla
tantas veces imaginada pero no esperada coincidencia,
cada vez que pongo el pie en un tren,
me vienes a la mente.
De un modo violento, he de decirte.
Tú, mi imagen de ti,
crea en mi cuerpo una larga lista de sensaciones.
Es intenso.
Sonrío.
Dijiste que la próxima vez que nos viéramos
yo estaría embarazada.
No imagino las vueltas que debería darme la vida
para que eso llegara a ocurrir.
Me imagino al fondo de una sala repleta de suspiros.
Suspiros que tú provocas.
Una sala poco iluminada, dónde sólo importas tú.

Tres besos me has robado,
el resto nos los dimos hace tanto,
aunque yo los dí sin darlos.
Si ahora te diera un beso,
sería el primero.

Quiero oirte,
con las ganas,
desde hace tiempo.
Aunque ese no sea el anhelado encuentro del que me hablaste.
He querido ir a verte a diferentes salas
dos o tres veces
pero, fíjate,
que nunca he ido.
Y me pregunto:
¿este día 9, martes,
estaré entre tanto suspiro?
Yo te pienso, demasiado.
Suspirando más que el resto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario